Palabra del Párroco
En el evangelio de este domingo Jesús acude a una comparación entendible por cualquiera: Todos habían visto o conocían a pastores que se entregaban al máximo por sus ovejas, incluso dando la propia vida. Jesús subraya una relación íntima entre el pastor y las ovejas. La huella que Jesús deja en quienes lo siguen es la misma que el Padre imprimió desde siempre en su Hijo Jesús: la vida eterna.
Puesto que el Padre y Jesucristo son uno, aquellos que conformamos el rebaño del único pastor estamos invitados a superar las divisiones y suspicacias entre los cristianos. Fomentar los separatismos por razón de fe o no luchar por la concordia mundial constituyen un atentado a la esencia misma de Dios, caracterizada por el vínculo mutuo del amor. Siendo conscientes de que incidir en las divisiones está en el origen de la mayoría de los males que nos causamos mutuamente los humanos. Igual que las relaciones de Dios (Padre, Hijo y Espíritu Santo) son de unidad, nuestras relaciones personales no pueden establecerse desde el supremacismo religioso, étnico o político, sino desde la búsqueda de la concordia y el apoyo a los débiles.
Pedimos a Jesús que nos de sosiego para permanecer fieles a su enseñanza, buscando ser los primeros pero para SERVIR. ¡¡¡ Que nos convirtamos en sus seguidores y “portavoces” de sus enseñanzas !!!
Vuestro párroco, Javier

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