Hemos celebrado el jueves pasado la fiesta de la Epifanía (Reyes Magos) en la que se nos recuerda que este Niño-Dios se muestra a todos los pueblos de la tierra, a todas las razas y a todas las personas. No se limita solo al pueblo de Israel. El Señor quiere llegar con su presencia hasta los confines del mundo y hasta los rincones de todos los corazones.

Y este domingo celebramos el Bautismo del Señor, con esta fiesta concluye el tiempo de Navidad: en el evangelio encontramos a Jesús, en la escena de su bautismo, en oración; Cuando Jesús se pone en oración, está en la presencia de su Padre, con el que está estrechamente unido; La misión que se nos encomienda sin oración se torna estéril y, a veces, frustrante y vacía. En esta fiesta del Bautismo de Jesús, podría pensar cómo es mi misión y cómo es mi oración, ya que por el bautismo soy Hijo de Dios.

Hoy damos gracias a Dios por nuestro bautismo, por el que hemos entrado a formar parte de la familia de la Iglesia; También nos has dicho a nosotros: “Tú eres mi hijo amado”. Gracias por el gran regalo de la fe y gracias por ser amados por ti y guardados por tu Espíritu. Qué podamos dar un paso más cada día en la misión y el compromiso, que a través del bautismo, se nos ha encomendado.

Vuestro Párroco Javier

 

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