Llegamos a la última etapa de nuestro recorrido hacia la Navidad, y descubrimos que ante tanta promesa incumplida, a nuestro alrededor, Dios siempre cumple sus promesas. Se cumplen las “bienaventuranzas”, se cumple el amor y el perdón, se cumple que es más feliz quién más da, que es más grande el que más sirve, que es más importante el que más ama. La visita de María a su prima Isabel nos debe servir de acicate a centrarnos en el servicio y la ayuda, y, a la vez, alegrarnos porque Dios siempre cumple las promesas; en esta última etapa ¿cómo puedo ayudar a los que me necesitan? ¿ puedo cantar, con María, que soy feliz porque creo y espero en Dios?

En estos días cercanos a la Navidad o durante las fiestas solemos recibir algunos mensajes o llamadas de felicitación, es una buena ocasión para mantener el cariño y el buen recuerdo en la familia, para escuchar la voz de un amigo que sólo se escucha por Navidad, o para mostrar con los compañeros de trabajo el lado más humano de nuestra persona. Nunca sabemos el bien que puede hacer una llamada o un mensaje, y más en estas circunstancias que todavía estamos viviendo. Hasta puede ser una ocasión para retomar una relación que se había perdido. Lo que importa es el mostrar, con un detalle sencillo, que la otra persona es importante para nosotros y que, con el sentido religioso de estos días, la recordamos también ante el Niño Jesús. ¡Felicitemos en Navidad!

Vuestro párroco Javier

 

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