Después de la celebración eucarística, nos vamos reuniendo en la sala Don Bosco los miembros de la Familia Salesiana que deseamos compartir un tiempo de comida y, sobre todo, de convivencia. La antigua “cena del traje” se renueva para no perder el espíritu de unirnos en la mesa común, sin grupos que se aíslen en su propia celebración. Los 28 previstos sobrepasan la treintena, pero nada importa: se añade mesa y cubiertos. La comida, que todos han ido trayendo, va fluyendo por los platos sin solución de continuidad. Tenemos que decir “Ya no podemos más”, y los temibles kilos se nos añaden peligrosamente. Los villancicos surgen – más o menos organizados – y las conversaciones se animan. Momentos para disfrutar como Jesús hiciera cuando lo invitaban. La Navidad se acerca y estos instantes son el preámbulo de lo que esperamos. ¡ Feliz Navidad!

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