El día de ayer, tuvo lugar en la Comunidad salesiana de Fuenlabrada la presentación de Francisco Javier Zapata, como nuevo Director de la Obra salesiana de Fuenlabrada.

El acto se llevó a cabo durante la celebración de las Vísperas, presidida por Fernando García, Inspector y en la que también estaban presentes Samuel Segura y Santiago Elá. El acto concluyó con la cena familiar. 

El ambiente que presidió toda la celebración fue de gratitud a Francisco Javier por su generosidad en la aceptación del “nuevo cargo”, a Jesús Javier Llorente por el servicio prestado estos años y, sobre todo, a Dios que nos había convocado para esta celebración. 

Oportunamente se dio lectura al artículo 55 de las Constituciones Salesianas, donde se presenta y define la figura del director de la comunidad salesiana. Éste “representa a Cristo que une a los suyos en el servicio al Padre”… Así mismo se leyó el decreto de nombramiento por parte del Rector Mayor con su Consejo, que fue “sellado” con la profesión de fe de Francisco Javier y la estampación de su firma en el documento citado.

Durante la homilía Fernando, nos recordó tres aspectos básicos delineados en el “Manual del Director” recientemente publicado:

1º.- El director es un “maestro espiritual”, cuya sabiduría se basa en la fe recibida en el bautismo y que da consistencia a la vida y misión de la comunidad salesiana. Y así pidió a la comunidad la colaboración necesaria para ayudar a Javier a ser un buen maestro espiritual.

2º.- El director es garante y animador del “Espíritu Salesiano” (carisma). Precisamente porque se trata de un precioso don de Dios para la Iglesia y para la sociedad.

3º.- El director es garante de unidad. Y así nos invitaba a ser “expertos en comunión” y “custodios de fraternidad” con la Inspectoría (simbolizada en el cirio encendido que se entregó a las comunidades en el capítulo inspectorial, el pasado mes de abril); con los miembros de la Obra con los que llevamos a cabo la misión salesiana encomendada; con los destinatarios, a los que somos enviados, y con la sociedad en la que nos movemos.

Por su parte, Francisco Javier, agradeció la confianza puesta en su persona y manifestó el deseo de “ser comunidad” que sea “sal y luz” de parte de Dios para los jóvenes y las personas que entran en relación con nosotros. También expresó la voluntad de llevar a cabo la “misión salesiana” desde “la comunidad” (itinerario sinodal), capaces de “dar lo mejor de nosotros mismos a los jóvenes”. Y así nos invitaba a confiar en la comunidad, una comunidad abierta y siempre cercana, porque “Dios no nos va a abandonar”.

Jaime Alonso López