El pasado domingo, día 15 de mayo, un grupo de 23 personas recibían la fuerza del Espíritu Santo por la imposición de las manos del “Vicario Episcopal para la Caridad”, don Aurelio Carrasquilla. Una persona sencilla, llana y cercana. 

Ciertamente era un grupo diverso, con personas adultas, adolescentes y jóvenes del Centro Juvenil “Naranjoven”. Esta diversidad no significó para nada dispersión, sino todo lo contrario. Fue un testimonio muy expresivo de unidad. 

Tras una preparación intensa, llena de contenidos doctrinales, espirituales y celebrativos, ahora llegaban por itinerarios diversos al encuentro eclesial y comunitario del Sacramento de la Confirmación. La explicación es muy sencilla, y es que todos esos senderos transitados por personas individuales tan diversas en edad, cultura, maneras de ser… tenían las huellas del mismo Jesucristo. Él nos lo había revelado: “Yo soy el Camino y la Verdad y la Vida”. “Nadie va al Padre, sino por mi”.

La celebración rezumaba paz. alegría, participación y compromiso… Ojalá que esta misma experiencia fuerte de “fe, esperanza y caridad”, pueda ir transmitiéndose periódicamente a las nuevas generaciones.

Jaime Alonso