El domingo día 13 de junio, la Obra Salesiana de Fuenlabrada se vistió de fiesta para dar gracias a Dios por la ordenación sacerdotal de Ramón. 

Ramón celebró su “Primera Misa”, aquí en la Parroquia de María Auxiliadora, en la que se inserta el Centro Juvenil “Naranjoven”. 

Ramón empezó a frecuentar el Centro Juvenil “Naranjoven” y ahí, en los grupos de fe y de confirmación, y luego como animador fue germinando silenciosamente la llamada de Dios a la vida religiosa salesiana y sacerdotal. Esta semilla vocacional, como en la parábola del grano de mostaza, sobre la que Ramón reflexionó en la homilía, ha crecido y se ha desarrollado por la acción oculta de la gracia de Dios, hasta convertirse en un árbol donde pueden cobijarse y anidar las aves. 

Al final de la eucaristía, acción de gracias a Dios por excelencia, Ramón expresó palabras de gratitud a su familia y a tantas personas que le han acompañado desde el principio y en la vida salesiana y en el camino hacia el sacramento del sacerdocio ministerial. Aquí, en Fuenlabrada, dijo, están sus raíces humanas y cristianas que siempre llevará en su corazón dondequiera que esté.

La alegría del Reino de Dios que germina y se desarrolla en el corazón de las personas, inundaba el templo. Esta alegría nacida de los misterios que celebrábamos y cargada de emociones, se expresaba de un modo especial a través de los cantos de la gente, animada por el coro.

Dentro del aforo permitido por la pandemia, unas 130 personas llenaron el templo para participar en esta eucaristía. Con Ramón concelebraron cinco sacerdotes salesianos y un diácono, Sergi, ordenado también el mismo día que Ramón, el pasado día 5 de junio.

Jaime Alonso

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