El sábado 15 de febrero, se juntaron los grupos y comunidades de Salesianos Fuenlabrada para compartir una reflexión sobre el momento en el que se encuentran y hacia dónde ir una vez acabado el voluntariado en la vida del centro juvenil.

La mañana comenzó con unas palabras del director de la obra, Jota, que quiso hacer llegar la idea de que es la hora de los laicos y que el encuentro se celebra a la vez que el congreso de laicos. Se continuó con la presentación, mediante cuadros y música, de la situación vital y de fe de cada grupo y comunidad.

Samaría, la comunidad formada por varios matrimonios de la parroquia, con “La noche estrellada” de Van Gogh reflexionaban sobre su sentimiento como luces guiadas hacia una más grande que es Dios que guía sus pasos. Unión de lo terrenal con lo celestial.

Los renacidos, eligieron una canción y “El beso” de Klimt sintiendo que ellos, de forma individual, son los que reciben el beso y el grupo es el que arropa, símbolo del amor y apoyo del grupo.

Ruah hizo un collage de cada uno de los cuadro elegidos que forman un único cuadro, representa una comunidad en la que las diferencias son las que les acerca.

Magdala se expresó con un remix de música. Cada canción muestra vidas diferentes pero con la misma meta, buscar el equilibrio y su camino en la vida. Lo común es el grupo como punto de apoyo.

El grupo de animadores eligió un cuadro anónimo para explicar la etapa de comienzo de un camino con las dudas que eso conlleva sin nada claro al final de este, con un globo en forma de corazón que representa el amor de Dios.

Tras un momento de descanso, tuvimos la suerte de contar con Toñín y Ana de Paseo, Noelia de Pinardi y Carlos de Vallecas, y Alejandro y Paula de Estrecho para acompañar a las comunidades y dar testimonio de vida y de fe, de como llevan su ser cristiano a su día a día y la forma en que comparten su fe.

Compartieron muchos momentos y experiencias de su vida, y de cómo Dios les guía y les ha guiado en su camino. También dejaron una idea clara para las nuevas comunidades de Fuenlabrada: una comunidad no tiene que cumplir una serie de normas para dejar de ser un grupo, es más un sentimiento. Deja de ser un grupo de amigos y pasa a ser un grupo de personas que sientes como familia y que aunque no los veas todas las semanas sabes que están ahí.

Fue un encuentro enriquecedor e interesante, dejando ideas resonando en sus participantes. Una buena experiencia para poner en camino a las comunidades de Fuenlabrada.

Terminamos la jornada compartiendo la Eucaristía y un buena paella.

 

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